Mundo Musical Almería - Historia

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Bernardo Hernández Utillero

(Aportación de J. Aguilera)
¿Quién no ha cantado algunas vez en la ducha o ha pasado una noche de karaoke sin más intención que la de divertirse? El Utillero de la UD Almería, Bernardo Hernández, lo hizo, lo de ir a un karaoke, y se enganchó a la música, reavivando las cenizas de cuando niño quiso hacer sus pinitos, pero su padre consiguió quitárselos a cambio de una o dos bicicletas. «Siempre he tenido el gusanillo, pero empezar fue a raíz de ir una noche a un karaoke, con Aurelio Blanco y Paco Díaz Casimiro,  empecé a cantar, me escuchó el señor del karaoke y le llamó la atención». Han pasado un par de años, sigue tomándose la música en serio y ha publicado su primer disco «Un canto al amor», porque este molinero le canta al amor y al desamor. Este hombre cuya profesión está ligada al fútbol -lleva en la UD Almería desde sus inicios-, canta canciones de amor «porque es lo único que me satisface y me gusta. Canto boleros porque es lo que me gusta». No imita, «nunca se me ocurrirá ni va conmigo, yo tengo mi voz y mi estilo, pero sí que me gustan artistas mejicanos como Luis Miguel, Vicente y Alejando Fernández, que son los que más me gustan. Canto tal y como me sale del alma». Bernardo no canta una canción por cantarla. «Todo tiene una idea, pero eso se queda para mí. Normalmente, son canciones de amor y algunas de desamor. No me gustan mucho los desamores, pero como el amor trae el desamor». De un burro no se saca un caballo de carreras, decía un antiguo jugador. Y la música la tuvo siempre en la cabeza Bernardo Hernández. Relata que «con diez u once años, teníamos un coro en La Salle y yo era el solista. En esa época canté con Richoly, que lo hice en varios sitios. Pero antes no estaba la vida como ahora. Terminé el colegio y me puse a trabajar. Intenté estudiar solfeo, de hecho empecé, pero me pillaba distante de mi casa y al final mi padre me compró dos bicicletas y me dijo que me dedicara a otra cosa porque esto es una ruina». Pero pasó el tiempo y el gusanillo que había dormido despertó para ahora aficionarse y disfrutar con una música que es 'muy suya'. Bernardo no canta en el vestuario, sólo da el grito, porque «aquí vengo a trabajar. No vengo a divertir a nadie. Aunque me dan la machaca los jugadores, siempre digo que yo soy un profesional y el que quiera escucharme que pague», comenta en modo irónico.(Foto Ideal)

Rescatado por JOSE ANGEL PEREZ

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