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Antonio Cuadra Román

ANTONIO CUADRA, EL AMANTE DEL VIOLIN
(Aportación de Jose María Verdejo )

Violinista, miembro de la Orquesta Clásica de Madrid, nació en Alhabia el 23 de diciembre de 1910 y falleció el 19 de marzo de 2004. Sus padres emigraron a Barcelona y dejaron a su hijo recién nacido bajo la tutela de su tía Filomena Cuadra, esposa de Antonio María Gómez García, alumno de Nicolás Salmerón, licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y propietario de tierras. Recibió las primeras enseñanzas de su tío, que sabía tocar la guitarra y el violín, actuando en público por primera vez a los cuatro años. A los doce años se examinó como alumno libre de los cursos de solfeo y los primeros de violín en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Poco después marchó para completar su formación musical con los profesores del Real Conservatorio de Madrid. En 1927, con 17 años, terminó su carrera superior de violín y ganó el premio de Primer Violín del Real Conservatorio de Madrid. Se incorporó, como violín primero y concertino, a la Orquesta Clásica de Madrid, dirigida en ese momento por el maestro Saco del Valle. Esta orquesta recorrió las principales ciudades del país con notable éxito. Simultaneaba los conciertos de la Orquesta Clásica con un gran número de actuaciones en los teatros de Madrid y, en 1935 se casó con Amalia Santaolalla, con quien tuvo dos hijas: Amalia y María del Mar. Al comenzar la Guerra Civil, la Orquesta Clásica se disolvió y Antonio Cuadra volvió a su tierra. Fue movilizado y estuvo destinado en las oficinas militares. En 1942 ganó por oposición una plaza de funcionario administrativo en la Delegación de Agricultura de Almería. Al crearse la Orquesta Sinfónica de Málaga, necesitada de buenos profesionales, contrató a Antonio Cuadra, que se desplazaba a esta ciudad o a otras andaluzas para actuar con tan prestigiosa orquesta, cada quince días. Simultaneó su trabajo en la Administración con una continua actividad musical. En 1950 fundó el Cuarteto de Cámara de Almería, que en 1950 se convirtió en quinteto con el maestro Rafael Barco. Falleció el 19 de marzo de 2004.

Rescatado por JOSE ANGEL PEREZ

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Maestro Cuadra. Primer violín (I)

El violinista Antonio Cuadra Román (Alhabia, 1910-Almería, 2004) es uno de los más grandes instrumentistas almerienses de toda su historia musical y sin duda el más brillante y olvidado Concertino

ANTONIO SEVILLANO / HISTORIADOR
13 Noviembre, 2010 - 01:00h

No es la primera ni será la última vez que reivindique los méritos de almerienses, mujeres y hombres, admirados tiempos atrás y que hoy, injustamente, duermen en el anonimato. Y lo voy a seguir haciendo pese a libelos como el firmado recientemente (¿o se lo han escrito?) por la concejala de Turismo, María Vázquez; un ataque personal que sólo a ella desacredita. En cualquier caso, para el tiempo que le queda en el convento… Sólo por su ineptitud se justifica el anuncio de su jefe de filas de cerrar el Área municipal que preside. Mientras otros se entontecen con Gran Hermano, Mujeres Ricas o Belén Esteban yo prefiero invertir mi tiempo en procurar una placa que indique donde nació o vivió Gaspar Vivas, Fermín Estrella, Concha Robles o Tapia Garrido a sabiendas de que es el alcalde quien se cuelga las medallas. O de, y concluyo, censurar -la falta de compromiso y desconocimiento histórico de la ciudad que rigen es manifiesta- la no celebración del Bicentenario de la concesión Real de la Feria a Almería o de la Invasión Francesa. Hecha la introducción que salda una deuda, vamos con lo que realmente nos ocupa y preocupa: dar a conocer a grandes rasgos la biografía de un vecino ilustre fallecido hace un lustro: el músico Antonio Cuadra Román.

ALHABIA
Una sólida tradición musical forma parte de las señas de identidad de los pueblos ribereños del Andaráx. Decía el maestro Rafael Barco que en Alboluduy, por ejemplo, los niños nacían con una partitura bajo el brazo en lugar del consabido pan. De aquí marchó modesto matrimonio de jornaleros agrícolas: Francisco y Matilde a la cercana Alhabia, al calor de una hermana. Y en Alhabia nació nuestro hombre el 23 de diciembre de 1910, vísperas de la Natividad de Belén.

Filomena Cuadra, hermana de Francisco, estaba casada con Antonio Mª Gómez García, un personaje singular. Hijo de ricos hacendados, tras su paso por el Instituto (hoy Escuela de Artes) lo llevaron a Madrid, donde en su Universidad realizó la carrera de Filosofía y Letras. Entre el cuadro de profesores destacaba la figura imponente de don Nicolás Salmerón y Alonso, un cuasi paisano de Alhama la Seca con el que estudió la asignatura de Metafísica, de clara influencia krausista; clases continuadas por la tarde, a título particular, en su propia casa matritense de la calle Montalbán. A su regreso al pueblo jamás ejerció el título adquirido, comportándose como el clásico señorito terrateniente que visitaba las fincas paternas a lomos de un caballo y entretenía las horas vespertinas en largas tertulia con las fuerzas vivas, es decir, el cura, médico y el farmacéutico Sánchez Yebra (en honor de su esposa erigió en el jardín de su casa una primera estatua en homenaje a la Mujer del Farmacéutico Rural).

Mientras tanto, los padres del futuro músico se vieron obligados -dadas las necesidades sufridas en esas décadas- a emigrar como tantos miles más, en su caso a Barcelona; dejando al cuidado de la hermana y del cuñado la custodia del niño. La influencia del "filósofo" marcaría su posterior devenir humano y profesional desde el mismo momento en que le inculcó su amor por la música, a la par que le enseñaba a balbucear las primeras notas y le construía un rústico violín transformando un pequeño "guitarro" al que le adaptó dos cuerdas. Quede aquí reflejado como anécdota: Antonio, con tan sólo ¡tres años!, ofreció su primer "recital" con tan rústico stradivarius en un almacén de envasado de uva de embarque al finalizar la campaña.

El chaval fue enviado a la capital a iniciarse en el estudio reglado de solfeo y armonía en la Academia (Dibujo y Pintura, Manualidades, Música y Declamación) que Joaquín Martínez Acosta tenía abierta en la calle Real de la Cárcel, bajo la atenta mirada de sus docentes José Cruz Oña (pasada las décadas fueron compañeros en el Quinteto Municipal), Francisco Sánchez y José Barco, hermano del también pianista Rafael.

PREMIO NACIONAL
Con diez años se examinó (y aprobó) en el Real Conservatorio de Música y Declamación del ingreso y dos primeros cursos. Volvió a Almería y con doce regresó definitivamente a Madrid. De su formación se encargó Odón González, Violín Primero de la Capilla y Teatro Real; y junto a profesores igualmente del Conservatorio (Matilde Torregrosa, Pedro Fontanilla, Rogelio del Villar y José Foros) las disciplinas de Solfeo, Armonía, Música de Cámara y Estética e Historia de la Música. En junio de 1927 terminó brillantemente la carrera con la calificación de Sobresaliente, a la edad de ¡16 años! No contento con el logro alcanzado, y ante la expectación generada, se alzó con el Primer Premio de Violín del citado Real Conservatorio de Madrid (su yerno, José Ramos Santander, me ha proporcionado un ejemplar de la revista Blanco y Negro en la que sale fotografiado).

A renglón seguido, viviendo tutelado con una familia amiga, es continuamente solicitado por experimentadas orquestas para actuaciones musicales en teatros y salas capitalinas en las que estrenan o reponen zarzuelas, óperas, operetas y revistas. En ese interín, el maestro Seco del Valle ya había fundado la Orquesta Clásica de Madrid, interesándose vivamente en que el joven Antonio entrase en ella en calidad de Concertino o Violín Primero. El 11 de octubre de 1929 debutó, iniciando una de las etapas más felices de su dilatada trayectoria: recorrió un extenso listado de escenarios y ciudades de España; fue dirigido por distintos directores y completó sus conocimientos en el marco profesional hasta conseguir el reconocimiento como uno de los más brillantes solistas del país (en 1933, al fallecer Seco del Valle el maestro José María Franco empuñó la batuta).

BODA Y REGRESO
No pierde el contacto con Almería -a la que regresa regularmente- ni con sus padres, industriales establecidos en Barcelona y en la que habían logrado cierto desahogo económico. En uno de estos viajes entabla amistad con la joven Amalia Santaella Abad, residente en la calle Conde Xiquena, muy próxima a Campomanes nº 3, casa propiedad de sus tíos de Alhabia. De la amistad al noviazgo y del noviazgo a la boda el 30 de julio de 1935 en el Distrito de la Audiencia del Registro Civil ante el Juez Municipal D. Gabriel González, según consta en la preceptiva Acta de Matrimonio (previamente había tenido lugar la ceremonia religiosa en la parroquial del Sagrario de la Catedral). El matrimonio marcha a Madrid, donde establecen su domicilio y desde el que el joven "Profesor de Orquesta" prosigue sus giras y conciertos a las órdenes del afamado José María Franco. En esta tesitura le sorprende la maldita guerra incivil, teniendo que volver a la capital de su provincia natal. Es movilizado e incorporado como escribiente en oficinas militares de Valencia -a la que tras el asedio de Madrid por los militares sublevados hubo de marchar el Gobierno legal de la República- completando su servicio en filas en la propia Almería. Con el nacimiento en 1936 de su primogénita, Amalia, hacemos punto y seguido hasta el capítulo de mañana.


Maestro Cuadra Concertino de lujo (y II)

De regreso obligado a Almería en 1936, Antonio Cuadra Román (Alhabia, 1910-Almería, 2004) simultaneó su carrera violinista en la Orquesta Sinfónica de Málaga con un puesto de funcionario público

ANTONIO SEVILLANO / HISTORIADOR
14 Noviembre, 2010 - 01:00h

No trata de establecer paralelismos con esta u aquella localidad, pero sí de levantar acta -documentada- del excelente clima musical vivido con naturalidad en distintos escenarios de la ciudad por la mayoría de almerienses. Afición arraigada tanto a la música "culta" como a la popular, religiosa o "profana". De ésta, las más antiguas referencias nos hablan (1814, 1832) de los festejos públicos en honor de Fernando VII, compañía de tambores y chirimías de la Guardia Nacional, Banda Municipal (de las primeras en fundarse en España), hermanos Filiberto y Laureano Campra, Sexteto Sánchez y José Sánchez de la Higuera hasta llegar a los contemporáneos por todos conocidos. Por cierto, el Cincuentenario del maestro Padilla finaliza y de los actos anunciados por la concejala de Cultura, nada de nada. ¿Qué ocurre?

Y entre los elegidos, Antonio Cuadra, Primer Premio Nacional de violín del Real Conservatorio de Madrid, a la edad de 16 años. Concertino solicitado por directores de las más prestigiosas Filarmónicas del país, a quien un manto de olvido cubre tras su muerte a edad longeva. Él jamás reclamó honores ya que su modestia -excesiva modestia a mi juicio- le llevó a rechazar los focos de la fama que otros de menor rango artístico ansiaban. Pero esto no justifica la indiferencia de las entidades culturales. "Almería, su tierra, no ha hecho justicia a una personalidad de grandísimo relieve en el mundo de la interpretación musical como lo ha sido el Maestro Cuadra. Aún le debe un homenaje y su nombre en una calle almeriense". Suscribo las palabras familiares, aunque no creo que el actual Ayuntamiento esté por la labor.

CAFÉ COLÓN
La guerra le sorprendió encuadrado en la Orquesta Sinfónica de Madrid. Al disolverla su director, José Mª Franco, levantó la casa matritense y regresó a su Almería natal, empadronándose en la calle Lope de Vega. Movilizado por el Ejército republicano (en Valencia), al concluir el trienio bélico, casado y con una hija, debió asegurarse el presente y futuro económico, dejando a la música como pasión personal y segunda fuente de ingresos. Opositó y ganó una plaza de administrativo en el Servicio Nacional del Trigo del Ministerio de Agricultura. En sus oficinas conoció a Manuel del Águila, funcionario igualmente y amigo y a quien ayudó en la armonización de determinadas composiciones. "Tanto él como yo éramos elementos cumplidores por imperativos inevitables pero ajenos al entorno: en su mesa de trabajo y en la mía habían más papeles pautados, fusas y semi-fusas que datos o estadillos agrícolas", escribía en un obituario el añorado Manolo.

En aquel ambiente de carencias Cuadra reemprende muy pronto su carrera artística formando dueto con Rafael Barco, a quien conocía de años atrás en los fosos del teatro Cervantes y cine Hesperia (poniéndolo banda sonora al cine mudo o arropando a compañías de varietés y zarzuela) y con el que formó pareja indisoluble hasta la muerte de ambos. La primera noticia hallada anuncia su presentación en diciembre de 1942 en una tanda de conciertos en el Colón, tarde-noche, del quinteto liderado por ambos:

… Para la inauguración se ha contratado una Agrupación almeriense compuesta por profesores de reconocida solvencia y destacada personalidad artística dentro del elenco musical de nuestra población…

El emblemático café Colón abrió sus puertas en el primer decenio del siglo XX en los bajos del edificio Banesto (con acceso independiente frente al edificio de Correos) antes de trasladarse, Paseo abajo, a su emplazamiento definitivo. Pronto se convirtió en el lugar preferido por la burguesía; centro de tertulia de conservadores y republicanos en contraposición al más popular café Español. Así lo describe José Miguel Naveros en un ensayo costumbrista:

(...) Al Colón concurrían catedráticos del Instituto y de la Escuela Normal, médicos, abogados, magistrados y jueces, terratenientes y funcionarios. En el Colón había peñas políticas. En un banco al fondo, debajo del reloj, se sentaban los republicanos. La gente llamaba a este banco el "banco azul"...

El viajante de Comercio que al parecer lo montó se lo traspasó a Rogelio Castillo Zea (en 1936 cambió la propiedad a manos de Francisco Torres Ruíz). Su coquetón escenario elevado al fondo del salón, cubierto con ricos cortinajes de terciopelo verde y rojo, marcaron toda una época: la de renombradas orquestas y cantantes. La prensa local anunció a todos cuantos desfilaron por sus candilejas. Por significar a tres de ellos citemos al cubano Antonio Machín, la soprano Pilar Lorengar (anunciándose como la vocalista Loren García; con Del Águila le compuso el bolero-son Rarahú), pagándose así sus estudios de bel canto; y el pianista Cánepa, un oscuro personaje que en 1940 fue fusilado por el gobierno franquista.

El maestro fue solicitado en todas cuantas zarzuelas o compañías musicales visitaban nuestros teatros, a la par que pisaba escenarios sacros (Catedral y septenarios a la Virgen de los Dolores a toda orquesta), fiestas populares y festivales en La Alcazaba. Admirados fueron igualmente los conciertos programados -años cuarenta, teatro Apolo- por la Obra Sindical Educación y Descanso con obras suyas (están pendientes de catalogación sus "papeles"), de Albéniz, Chopín, Beethoven, Mozart, Bretón, Turina, Brahms, Listz, Haynd, Arriaza, Suppé o de su admirado Sarasate.

Formando parte de la Orquesta Alba, el Ayuntamiento ("con clara visión de su trascendencia y de su alcance cultural"… pero sin sueldo) mostró interés por oficializar un Quinteto de Cámara (antes cuarteto) coincidiendo con la inauguración de la Biblioteca Villaespesa en su primer emplazamiento del Paseo; posteriormente visitarían distintas localidades de la provincia. En su debut del 27 de enero de 1950, junto a Cuadra se sentaron Rafael Barco, de tan excelentes cualidades como pianista y compositor; Francisco Sánchez, viola, descendiente del Sexteto Sánchez y tío del maestro Padilla; Francisco Cruz, violinista segundo, antiguo profesor en la Academia de Martínez Acosta y la exquisita Pilar Cela, violonchelista de origen chileno, miembro de la Sinfónica de Murcia y a la sazón afincada en la ciudad. Apostillamos el tema dando cuenta de la creación -mediado los setenta de la centuria pasada- del Cuarteto Amigos de la Música, en el que con Barco y Cuadra militaban Emilio Leseduarte y Francisco Vicente, violín y saxo.

SINFÓNICA DE MÁLAGA
En tan dulce momento de madurez se encontraba cuando fue requerido por la Sinfónica de Málaga -fundada en 1945- con la categoría de violín primero y/o concertino. Bajo dos batutas actuó en sus treinta años de estancia: Perfecto Artola Prats y Octav Calleya. Dada su categoría le permitieron asistir espaciadamente -el día del ensayo general y el del concierto-, para lo cual se desplazaba a Málaga dos veces al mes en la Alsina de línea. De las Cuevas de Nerja a Torremolinos, de Granada a Aguadulce, miles de melómanos disfrutaron de su arte interpretativo con en El Trovador, Rigoletto, Madame Butterfly o Aída… ¡Y mientras los almerienses, sus paisanos, en Babia!

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