Mundo Musical Almería - Historia

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Manuel del Águila

Manuel del Águila Ortega fue un polifacético compositor, poeta y pintor español nacido en la barriada de El Alquián, en Almería (Andalucía), el 13 de junio de 1914 y fallecido el 8 de noviembre de 2006 en Aguadulce (Roquetas de Mar, provincia de Almería, Andalucía).

Vida y trayectoria

El quinto de seis hermanos, quedó huérfano de padre y madre con sólo seis años de edad, en 1920. Se hizo cargo de él una familia de amigos íntimos, Francisco Bracho Cambronero y Dolores Bonilla Vega, que se ocuparon de su crianza junto a la tata Manuela, ama de cría a la que Manuel del Águila tendrá muy cerca durante toda su vida.

Ese año entró en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, destacando desde pequeño en los estudios. Ya desde esa edad recibe su primer piano y sus primeras clases de francés.

El interés por el idioma, la música, la literatura, el dibujo y las artes en general es por tanto precoz. Se presenta a diversos certámenes literarios y musicales locales y nacionales. Gana, por ejemplo, el certamen de poesía de los Juegos Florales celebrados en Almería en 1955.

Pintor, profesor de idiomas, periodista

Fue, por otro lado, compañero de estudios y amigo de Arturo Medina y Jesús de Perceval, junto a quienes recibe clases de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de la capital almeriense, donde llega a ser galardonado con una Medalla de Plata por sus trabajos.

En esta misma institución dio clases de francés durante los años 1950 y 1951, para más tarde crear una escuela privada en la que se impartirían clases de francés y más tarde también de inglés. Fue una de las primeras escuelas de este tipo en Almería y por ella pasarían miles de alumnos.

A partir de 1961 participa en varios programas informativos y literarios de Radio Nacional de España, colaborando como corresponsal hasta los años 80. Para ellos entrevistó a casi todos los cineastas y actores que pasaron por la provincia de Almería en sus años de boom cinematográfico y cubrió eventos como el de la bomba de Palomares.

Colaboró asimismo con medios nacionales y locales durante varios años, entre ellos cabe destacar ABC, La Vanguardia, Sur de España, Yugo, Ideal, La Voz de Almería y El Mundo, publicando multitud de artículos sobre temas muy diversos. Estas colaboraciones se extendieron a revistas especializadas en literatura como Green Gold, Nouvelles Littéraires, Selecciones del Reader's Digest o Revista Poética Bahía.

Compositor, letrista y escritor

En 1950 compuso una pieza de Navidad con letra de Celia Viñas.

Al año siguiente, en 1951, puso letra al Himno-Plegaria compuesto por José Padilla a la Virgen del Mar, patrona de Almería. En 1956, hace lo propio con el Himno-Plegaria a la Santa Cruz del Voto, patrona del pueblo alpujarreño de Canjáyar, cuya hermandad es también depositaria de los derechos sobre el mismo.

En 1955 publica Canciones andaluzas, una primera muestra de su esfuerzo por rescatar la poesía folklórica y costumbrista, de gran éxito. En 1973 recibió los elogios del premio Nóbel Vicente Aleixandre, junto al que había publicado un poema en la Revista Poética Bahía. En 1988 ve la luz su libro Seis chiquillos en la orilla, con ilustraciones de la pintora Carmen Pinteño, que recibió buena crítica a nivel local y nacional. En 2003, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía publica en colaboración con La Voz de Almería una antología de toda su poesía, Aquí, junto al mar latino.

En lo musical, fue compositor de numerosas piezas de corte folklórico, siendo célebres las Peteneras de la orilla, el Zorongo de la Luna, Campanilleros de Cabo de Gata o Si vas pa la mar, popularizada por Manolo Escobar. El Coro de Cámara Emilio Carrión grabó en 2004 el disco Concierto Homenaje a Manuel del Águila, con versiones polifónicas de varios de sus temas, algunos de ellos inéditos. Escribió una letra para el conocido Fandanguillo de Almería.

Galardones

Manuel del Águila impartió durante su vida profesional multitud de conferencias, en las que además de departir, declamaba y tocaba el piano. Ha sido también pregonero de numerosos eventos y festividades relacionadas con Almería, como las fiestas patronales de la Casa de Almería en Barcelona, o el pregón de Navidad del diario Ideal.

1991: Uva de Oro, concedida por la Casa de Almería y de la Alpujarra, Madrid.
1997: Placa Especial del XVIII Premio Nacional de Periodismo Casa de Almería, de Barcelona.
2002: Homenaje a Manuel del Águila Ortega, volumen de testimonios sobre Manuel del Águila publicado por el Instituto de Estudios Almerienses.
2005: Insignia de Oro de la Universidad de Almería.
Cabe destacar la donación que ha realizado la familia de Manuel del Águila, quien ha entregado al Instituto de Estudios Almerienses y la Universidad de Almería la biblioteca del compositor, de 2.000 volúmenes, así como de instrumentos y objetos personales.

es.wikipedia.org/wiki/Manuel_del_Águila


























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https://www.diariodealmeria.es/almeria/Manuel-Aguila-Padilla-Himno-Virgen_0_644035961.html

CRÓNICAS DESDE LA CIUDAD

Manuel del Águila, Padilla e Himno a la Virgen del Mar
El pasado día 8, 6º aniversario del fallecimiento de Manuel del Águila Ortega, el Ayuntamiento descubrió la placa que desde ahora da su nombre al bulevar de El Alquián, donde nació y está enterrado

ANTONIO SEVILLANO / / HISTORIADOR - 17 Noviembre, 2012 - 01:00h

QUIEN siga habitualmente la actualidad local sabrá que dos jueves atrás el alcalde descubrió la placa dedicada a Manuel del Águila Ortega que en adelante distinguirá al bulevar de El Alquián. Al sencillo acto acudimos vecinos, familiares y amigos para ser testigos en el día que se cumplían seis años de su muerte. Un discurso rutinario el del señor alcalde -el amanuense que se lo escribió no anduvo muy fino que digamos- alusivo al humanista, poeta y compositor nacido y enterrado, junto a sus padres biológicos, en el cementerio de la barriada, aunque no lo dijo (tampoco mencionó el aniversario) y prefirió extenderse en tópicos manidos. En cualquier caso, bien está que tan principal vía lo perpetué, pero lo que en el fondo ilusionaba a Manolo, y así se lo confesó a los íntimos, es que el Instituto de El Alquián llevase su nombre. Los desvelos en ese sentido no han prosperado. El anterior delegado de Educación de la Junta, la dirección del centro, el claustro o quien tenga capacidad para tomar la decisión no están al parecer por la labor. Ellos verán, aunque no creo que El Alquián ande tan sobrado de hombres y mujeres ilustres como para despreciarlo.

AÑORANZAS

Al escuchar el Si vas pa la mar, interpretado por la Banda Municipal, instintivamente la asocié a otra popular melodía suya: el Himno a la Virgen del Mar. Y recordé los dos folios redactados en la máquina de escribir antidiluviana que se resistía a jubilar y que me entregó en enero de 2002 "para que sepas realmente, sin intermediarios, como se gestó la alabanza a la Patrona con versos míos y música del almeriense universal José Padilla Sánchez". De esta, y del Fandanguillo de Gaspar Vivas, hablábamos al tiempo que me cabreaba por impedirme fumar en mi época de dos paquetes diarios de Ducados, aunque bien mirado... ¡antes tenía que habérmelo prohibido! Confrontamos opiniones cada vez que se sentaba ante el veterano piano de su casa en la calle Granada. Ahora, con los ojos húmedos, nada me impide reproducir la misiva y así el lector entrará en los entresijos del cuándo y cómo se "cocinó" la composición mariana. Igualmente refiero la, para mí, tan afectuosa como gratificante dedicatoria que evidencia el respeto mutuo que nos profesábamos: "Para Antonio Sevillano por su gran labor de estudio y compilación folclórica. Con un abrazo".

CARTA PERSONAL

Mi primer contacto personal con José Padilla nació de nuestra colaboración en el Himno de la Virgen del Mar, cuando el Ayuntamiento de Almería convocó un concurso literario, ante el ofrecimiento insistente del compositor de hacer algo en honor de la Patrona, para poder disponer de una letra que fuera el Himno de la Coronación, cuya fecha estaba prevista de antemano. Recordaba con emoción que ya en su juventud había escrito una salve emocionalmente infantil, según su criterio, que durante la Guerra Civil se perdió (se trata del que le puso letra el poeta Martín del Rey).

Con frecuencia he contado que llevé el trabajo minutos antes del cierre del plazo (al Ayuntamiento), ya de noche, y que el conserje no quería recibirla porque no había nadie en las oficinas, motivo por el cual lo deslicé por debajo de la puerta. Cuando Padilla recibió el trabajo premiado, elegido entre más de ochenta concursantes, se dirigió telefónicamente a mí pidiéndome permiso para cambiar el orden de unas sílabas cuyo acento prosódico no encajaban con el acento tonal de la melodía. Labor que realizamos, de perfecto acuerdo, en un viaje inmediato mío a Madrid, donde iba con relativa frecuencia por mis colaboraciones con Radio Nacional de España y donde, además, él estaba ensayando una revista musical con Celia Gámez, entonces en su cúspide vedetil.

Yo era muy joven, y al observar Padilla mis conocimientos musicales y cierta pericia pianística de interpretación, cosa por aquellos tiempos no muy frecuente en la juventud, polarizada hacia otros horizontes más positivos, se sintió feliz por el paisanaje y me demostró una cordialidad, en cierto modo paternalista, muy halagadora. Me llevó a su casa, un bonito chalet en la Ciudad Lineal, y me presentó a su compañera, la bellísima cantante portuguesa Lidya Ferreira, que al igual que él fue muy amable conmigo. Asistí pues prácticamente al proceso de creación del Himno, cuyas frases musicales le emocionaban, queriendo desde el primer instante apoyar su bella melodía sobre el ritmo mecedor de las olas marinas; cosa perfectamente conseguida como se puede apreciar en su audición.

Durante esos días y luego en sucesivas visitas mías aún gozamos de largos cafés, almuerzos y cenas juntos, creando un lazo amistoso que recuerdo con tristeza de ausencia definitiva. Padilla me hablaba nostálgico de la ciudad en que había nacido, recordando los lugares donde jugó de niño -¡aquella glorieta de San Pedro con altos árboles y barquilleros...!-; las tiendas circundantes, los rincones típicos y las familias que había frecuentado con un paladar gustoso y riente, muy brillantes sus ojos agitanados (...) Tengo un bello recuerdo del primer ensayo del Himno. Fue en casa de la bellísima tiple María Caballé; una mujer varias veces llevada al lienzo por Romero de Torres, y que todos los asistentes -pertenecientes al teatro Alcázar, donde se fue gestando frase a frase- lo conocían. Fueron Celia, su hermana Cora, Olvido Rodríguez, Lydia y yo quienes la interpretamos, puesto que teniendo conocimientos musicales el Maestro Padilla había previsto darnos la adecuación de la partitura. No sé si por la emoción de esa primicia, el encanto de la melodía tan perfectamente encajada en unas palabras sinceramente poéticas o el mismo particular entorno, el resultado fue inmejorable. Todos, unos a otros nos aplaudimos y Padilla nos contemplaba feliz con los ojos empañados.

Las rijosas y dogmáticas autoridades almerienses aún sabiendo por mí que el maestro estaba en París, entonces -recordemos- no había enlaces aéreos ni facilidades de comunicación rápida, le avisaron con unas horas de anticipación, porque no querían que "un músico de vodevil estuviera presente en el acto solemne de la Coronación", que presidieron obispos y jerarquías políticas y militares a granel (la ceremonia tuvo lugar en la explanada del Puerto el 8 de abril de 1951). Padilla volvió dos veces a Almería. Juntos paseamos recorriendo viejos lugares aún intactos, porque la Almería típica y bellamente ochocentista con breves plazas silenciosas y arboladas, no habían sido deshechas todavía por el sucio ímpetu crematístico de la construcción; y en estas dos estancias no quiso saber nada de nadie ni ser visitado. En la terraza del Club de Mar, mirando una ciudad blanca de cal y dorada de murallas, me dijo solemnemente: "Me gustaría tener aquí una fuente con mi nombre, pero... me conformaré con tenerla en París. Con una clara dualidad de sentimientos me colman de gozo y tristeza estos recuerdos, unidos al encanto además de poseer varias partituras como el Himno, Valencia, Princesita, El Relicario... cariñosamente dedicadas por él. ¿No hay sitio libre en Almería para una fuente?

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Una partitura para la Virgen del Mar - martes, 27 de mayo de 2014 a las 08:02

La sobrina del compositor José Padilla entregó el pasado sábado la partitura del Himno a la Virgen del Mar a los Dominicos. Eugenia Montero sugiere hacer todos los años un concierto en recuerdo al Maestro Padilla.
Coincidiendo durante el fin de semana con los conciertos dedicados a la figura de José Padillla, Eugenia Montera, su sobrina, visitó el pasado sábado el Santuario de la Patrona para hacer entrega a los Dominicos de un facsímil de la partitura del "Himno-plegaria a la Virgen del Mar" autografiada por el propio José Padilla. La compuso en 1950 y recoge la letra del himno y anotaciones escritas por el propio Padilla. La Hermandad de la Virgen del Mar recibirá otra copia de esta partitura. Montero Padilla sugirió además organizar cada año, con el tiempo debido, un concierto dedicado exclusivamente a la creación de José Padilla a cargo de la Orquesta Ciudad de Almería. La idea de la sobrina del compositor sería crear todos los años un Festival en torno a Padilla. El concierto se programaría en el mes de mayo, conmemorando de esa manera la fecha del nacimiento del compositor almeriense. De momento, Montero dejaba caer ayer la idea que tendría que tener el beneplácito de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Montero Padilla está muy ilusionada con la idea de fomentar el conocimiento de la obra de Padilla en Almería, la tierra natal del compositor.

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