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Juan Ramón García León

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El pasado mes de septiembre de 2008, se cumplieron veinte años de la triste desaparición del cantante y músico almeriense Juan Ramón García León. Una rápida y cruel enfermedad se lo llevo de este mundo en septiembre de 1988 cuando se encontraba embarcado en un mundo ilusionante de proyectos junto al grupo almeriense "Expresiones".

Juan Ramón, todo un talento para la música, extraordinario profesional, y mucho mejor persona, murió demasiado joven. No obstante, en su corta vida, nos ha dejado un mundo de recuerdos y sensaciones de su etapa como artista, que debe de ser un espejo en el que mirarnos todos aquellos que seguimos en esta bendita locura de la música.

Su aprendizaje empezó en Los Solos, un joven grupo del Zapillo que se mantuvo unos años al inicio de la década de los setenta. Pasó luego a unos incipientes "Expresiones", junto al gran músico y cofundador del grupo, Pedro Piñero Sola.

Le siguió otra nueva experiencia en "Paréntesis", llegando incluso a participar en la V edición del Festival Internacional de la Canción de la Ciudad Luminosa de la Costa del Sol, celebrada el 2 de agosto de 1973. El grupo, meses mas tarde, se trasformó en Frenos. Algunos cambios pero, Juan Ramón seguía como voz solista e instrumentista.

Con Frenos, de la mano de Cristo de Haro, llegaron a grabar cuatro sencillos. "Esta canción", que defendieron como Paréntesis en el Festival de Almería, fue la cara B de "Maria del Mar", su primer single de lanzamiento en la compañía discográfica Columbia. A estas canciones les siguieron otras como "Amor de primavera", cara A de su segundo sencillo, "Amor de mis sueños", "Libertad te llamas", "Linda chiquilla", "Por ti", y "Mujer Latina".

Pepe Grano de Oro, líder y compositor de Los Puntos, lo llama para suplir a José Pérez Sánchez "Pepito", una vez agotado el proyecto de Los Puntos. Se trata de una nueva aventura. Nace el grupo "Almanzora".

Con ellos, Juan Ramón llegó a grabar dos LPs en Columbia y otros dos álbumes en Belter. "Muñeca de ojos oscuros" llegó al top 10 en muchas listas de éxitos. Disueltos "Almanzora", Juan Ramón entró en Expresiones.

Fue en 1988. La muerte le sorprendió en Almería. Unas semanas antes, mientras el grupo actuaba en la feria de Melilla, comenzó a sentirse mal. Han pasado veinte años y hoy hemos recuperado su memoria. Los músicos de Almería siempre te recordaremos, respetaremos tu memoria, y te seguiremos queriendo.

TE RECUERDAN

Pepe González-Grano de Oro 
En la década de los años ochenta, cuatro LPs del grupo Almanzora -ex Puntos- salieron agotado el proyecto Puntos, su líder, tras el abandono del grupo de José Pérez Sánchez "Pepito", apostó por Juan Ramón para este nuevo rumbo musical, un joven cantante almeriense que estuvo en Frenos y Paréntesis, y que murió muy joven en pleno esplendor de su carrera profesional, y del que a Pepe Grano de Oro gusta decir, que fue con el mejor músico almeriense que ha tocado en su vida, del que aprendió mucho, y del que fue un verdadero amigo.

José Ángel Pérez
A Juan Ramón -una de las mejores voces que ha dado Almería en la música pop- lo conocí muy joven. Y murió muy joven. Tuvo una carrera fugaz, pero terriblemente rica de experiencias. Un maldito cáncer acabó con su vida después de sus vivencias como voz de Expresiones, Paréntesis, Frenos, y Almanzora. A Juan Ramón lo conocí antes. Me lo presentó Antonio Puertas, otro grande de la música de Almería, que fue uno de sus descubridores. Si la memoria no me falla, fue en los billares del Colon.

Tras disolverse por enésima vez Los Huracanes, Puertas me animó a que me fuese con él a Los Solos, un joven grupo nacido en el Zapillo, donde conocí a Alejandro Escánez y a Quico, el organista que ya hacían sus pinitos. Me fui con ellos pero, duré poco. El grupo ensayaba en una cochera propiedad de los padres de Quico, y en esas fechas estaban entrampados por la enorme inversión que habían hecho comprando nuevos instrumentos. Yo no tenía nada, ni siquiera un equipo de voces, pero bueno, estuve unos meses con ellos, al tiempo que me apremiaban para que comprase un equipo acorde al resto de instrumentos que llevaba el grupo. Cuento esto porque, allí fue donde conocí a Juan Ramón.

Antonio Puertas fue muy claro entonces, si yo quería seguir en el grupo tenía que aflojar la pasta para el nuevo equipo. Ante mi indecisión ya tenían previsto mi relevo. Unos días antes había escuchado cantar a Juan Ramón no se donde y se quedó prendado. Yo, cuando lo oí por primera vez me pasó lo mismo, y aunque se piense que todo esto derivaría en un malestar por mi parte o los compañeros del grupo, la verdad es que todo fue diferente. Antonio Puertas y yo, nos conocíamos demasiado bien y nos llevábamos como hermanos. Hecho el cambio, seguí en el grupo como una especie de "instructor" de Juan Ramón. Pero claro, yo que le podía enseñar al chaval, si lo tenia todo, voz, oído, gusto, personalidad, melodía, interés... Pues sí le faltaba algo, algo que a mi me sobraba. Desparpajo y algo o un mucho de "cara" sobre el escenario.

Juan Ramón, entonces adolecía de esas "facultades"... Y, llegó el día de su debut. Fue en Balerma, lo recuerdo perfectamente. Empezó "la función" y Juan Ramón comenzó a cantar los primeros temas de forma impecable, eso sí, detrás de aquellos "Phonofones" enormes, sin atreverse a dar "la cara" en el escenario. No me lo pensé y cogiéndolo por el hombro le fui dando suaves empujoncitos hasta que lo deje "cuadrao" en mitad del escenario. Ahí se le quitó lo que hoy llamamos "el miedo escénico". Mi oportuno empujón siempre me lo agradeció.

Antonio Puertas 
A Juan Ramón lo conocí cuando ambos estudiábamos en la Escuela de Maestría. Creo que su padre trabajaba en el centro como administrativo. Yo tuve "la culpa" de que se introdujese en el mundo de la música. Éramos amigos de toda la vida. Un buen día -solía estar con nosotros en el grupo- estábamos probando a un par de muchachos para que se incorporaran como cantante a Los Solos. Unos días antes, José Ángel Pérez había dejado el conjunto.

Cuando finalizaron las pruebas les dijimos a los chavales, que ya les llamaríamos si interesaban. Al salir, Juan Ramón con esa timidez suya que le caracterizaba en aquellos años me dijo sin ningún tipo de prepotencia o vanidad, "Antonio, yo canto mejor que esos". Lo mire, le dije, bueno, y al día siguiente lo probamos y se quedó con nosotros.

Cantaba extraordinariamente bien, pero era extraordinariamente tímido. Un buen día, José Ángel, que pese a no estar con nosotros seguíamos siendo amigos, nos acompañó a su primera actuación, creo que en Balerma. Como empezó a cantar semi escondido entre los amplificadores, a Pepe -como así lo llamamos los amigos- no se le ocurrió otra cosa que empujarlo hasta el escenario y, se acabó el miedo.

Otra anécdota que a bote pronto me viene a la cabeza, fue durante una actuación en el patio de la Escuela de Artes en Almería. Tocamos la canción "Release me" de Engelbert Humperdink y Juan Ramón, como todas las canciones la bordó. En el descanso se me acercó un señor que se identificó como director de la Coral de Almería y me dijo que ese chaval -refiriéndose a Juan Ramón- tenía una voz portentosa y un gusto magnifico, que llegaría lejos. Fue una clara premonición sobre la carrera de Juan Ramón, muerto prematuramente victima de una cruel enfermedad. Siempre lo recordaré.

Continuará...

José Ángel Pérez García





https://www.diariodealmeria.es/opinion/articulos/Juan-Ramon-forja_0_820718533.html
BARRIO ALTO - AGUSTÍN BELMONTE / AGUSTÍN BELMONTE

Juan Ramón: la forja
Amigo entrañable. Desaparecido demasiado joven, en septiembre de 1988, a los 40 años, nunca dejó de ser aquel chico tímido al que una vez, en el Instituto, enseñé una ranchera

29 Junio, 2014 - 01:00h
En "Los 60 son nuestros y los 70 también" (Grupo Joly. Diario de Almería. 2009), una obra impagable -complementada en www.mundomusicalmeria.com-, José Ángel Pérez le dedica un cariñoso recuerdo. Ambos, libro y web, son claves para la comprensión de la intrahistoria de nuestra provincia y de la juventud de toda una época, su mentalidad, su proyecto vital y su rebeldía.

EN EL INSTITUTO
Conocí a Juan Ramón el curso 1960-61, cuando hacíamos Primero de bachiller en el Instituto Masculino de Almería, el actual Celia Viñas. Aquel año ofrecieron unas clases de música por las tardes, a última hora, de asistencia voluntaria. La primera tarde, el profesor quiso saber si teníamos oído y, quizá, el tono vocal o la tesitura de cada uno, para lo que nos pidió que individualmente le cantásemos un trozo de cualquier canción que supiéramos. No recuerdo la canción que elegí yo, ni cómo fue mi "actuación". Es más, no recuerdo ya nada de aquellas clases -las abandoné porque salíamos muy tarde, a eso de las ocho de la noche, en pleno invierno, y tenía que subir por el muro de la Rambla, una verdadera boca de lobo entonces, hacia mi casa, en el Barrio Alto-. Fue el propio Juan Ramón el que me recordó, diez años después, lo que pasó aquella tarde. Resultó que mientras todos andábamos ensayando, recordando por lo bajini la letra que íbamos a cantarle al profesor, en las últimas bancas del aula se apartó, casi se escondió, un tímido niño que, tristemente, me confesó no saber ninguna canción. En realidad, le daba vergüenza cantar en público. Yo me ofrecí a enseñarle una. Y Juan Ramón, recordando la anécdota, me cantó la misma estrofa que le enseñé aquella tarde:

De piedra ha de ser la cama /
de piedra la cabecera /
la mujer que a mí me quiera /
ha de quererme de veras /
ay, yayayayyy /
corazón por qué no amas. //

Fue la primerísima vez que Juan Ramón cantó en público. El que había de ser uno de los mejores músicos de la historia de los grupos modernos almerienses, vocalista y guitarra de Paréntesis, Frenos, Expresiones y Almanzora se estrenó, siendo niño de unos doce años, con una ranchera de Miguel Aceves Mejía, cierta tarde de invierno de 1961 en el Instituto Masculino de Almería.

LOS CONJUNTOS
En "El recodo del camino", libro editado en pdf por www.lulu.es, Antonio López Quesada, fundador de Los Gritos, explica que, en los 60, el término popular ye-yé era sinónimo de chico o chica modernos, melenudos con pantalones de campana o minifalderas de largo pelo lacio, que bailaban al ritmo trepidante de la música de desaforados grupos y cantantes también melenudos. Se les tenía por unos seudovagos que perdían el tiempo, pero esto era falso. De hecho, se trataba de jóvenes trabajadores o estudiantes que dedicaban su tiempo libre a lo que les gustaba y les unía: la música, a la que aspiraban a dedicarse más o menos profesionalmente. En el Barrio Alto se reunían en el Club Parroquial de la Calle Molino y después en el Bar Rambla -esquina del Camino Real, edificio derribado recientemente-, donde acababan recalando, tarde o temprano, todos los conjunteros de Almería.

Un conjunto -"conjunto músico-vocal", se decía en los programas oficiales de festejos- consistía, en su forma clásica, en tres guitarras -rítmica, solista y bajo- y una batería, al estilo Beatles. O lo mismo pero con un cantante solista, tipo Rolling Stones. Luego se le añadirían "pitos", teclados, luces… En Almería la nómina de los conjuntos jóvenes inició la década de los 60 con los Trovadores y los Ícaros como grupos señeros. Les seguirían los Teddy Boys, quizá el mejor conjunto de todos los tiempos, seguidos por los Stukas -luego Flames-, los Gringos de Chipo Martínez, los Huracanes de José A. Pérez y los Rivers. Y dentro de un largo etcétera, pronto destacarían los Íberos -"Las tres de la noche han dado…" ¿la recuerdan?- y, sobre todo, los Puntos.

LOS SOLOS
Juan Ramón García León nació en el barrio de Triana de Sevilla, donde por motivos laborales vivían sus padres, en septiembre de 1948. Empezó, como hemos visto, el Bachillerato, que cambió pronto por Formación Profesional en la Escuela de Maestría Industrial -actual Colegio Indalo, en Carretera de Granada-, donde trabajaba su padre en funciones administrativas. Su orientación era la química. Buen jugador de fútbol, con catorce años perteneció al equipo oficial de la Escuela.

Pero muy pronto descubrió su verdadera vocación: la música, participando en el grupo del Zapillo Los Solos, uno de los pioneros en la música joven almeriense. Pilar Quirosa lo evoca en esa época simpático y franco, aunque con su timidez característica. Juan Ramón siempre recordaría con cariño la época de Los Solos, de aprendizaje y camaradería adolescente. De esa formación saldrían buenos músicos que luego pasarían a Amarillo, Rivers, Bahía…

(continuará).

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